
En ningún momento el juez de la Audiencia Nacional ha manifestado la intención de buscar a los responsables y juzgarlos, principalmente porque los acusados, en su gran mayoría, ya han muerto. Los familiares de los desaparecidos, por su parte, lo único que desean es una reparación moral.
Entre los cuerpos que se ha ordenado exhumar se encuentra el del poeta granadino Federico García Lorca, quien fue fusilado por el bando Nacional en 1936. Su ejecución es un fiel reflejo de lo que significó aquella contienda: Lorca no sólo era odiado por su afinidad a la República, sino también por su crítica a la cerrada sociedad granadina y, por supuesto, por su homosexualismo. El poeta, uno de los más grandes que ha dado la literatura universal, fue apresado en casa de un falangista, amigo de la familia de Lorca. Fue conducido a dependencias judiciales, donde fue visto por última vez. Aquella noche lo condujeron, junto con dos banderilleros republicanos, a un descampado a las afueras de Granada donde fueron acribillados. Entre los asesinos se encontraba el terrateniente Juan Luís Trescastro, quien aquella mañana después de la ejecución, y muchos años después, se jactó de haberle metido “dos balas por el culo por maricón”.
Aunque en anteriores ocasiones la familia de Lorca se había negado a la exhumación del cuerpo, el cual no se sabe con exactitud su localización, ahora no está dispuesta a impedirlo, con el objetivo de conseguir la reparación moral de los demás fallecidos. Tan sólo en Granada se cree que existen fosas comunes con más de 2 mil 500 cuerpos.
Después de la solicitud del Juez Garzón, varios gobiernos locales y dependencias de gobierno estatales han decidido colaborar con cierta timidez. Por su parte, la Iglesia Católica, gran aliada de Francisco Franco durante su dictadura, asegura que sus archivos están abiertos, pero no harán nada por entregarlos. Si alguien los quiere, que vayan por ellos. En cuanto al derechista Partido Popular ha declarado que la orden del Juez sólo abre heridas que, a su consideración, deberían de permanecer cerradas. Es decir, olvidar.
La segunda noticia de primera plana, no sólo en España, sino en el mundo entero es la crisis económica. Todo comenzó hace varios meses con la quiebra de bancos en el Reino Unido. En las últimas semanas sonaron todas las alarmas con el anuncio de la quiebra del gigante financiero norteamericano Lehman Brothers. De inmediato todas las bolsas del mundo cayeron. Se habla de la peor crisis desde 1929, no obstante, existe una clara diferencia a los sucedido aquel año.

Ante esta indemnización, pocas han sido las voces en los centros de poder que se han manifestado en contra. En pocas palabras, aceptan que el sistema liberal ha demostrado su peor cara o que sencillamente ha fracasado, pero que de alguna manera debe seguir siendo mantenido para no perder del todo la ‘confianza’, a pesar de las nacionalizaciones que ya se están llevando a cabo tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido y las cuales no han sido criticadas como otras llevadas a cabo en América Latina.
En pocas palabras, la movilización por parte de los gobiernos de Estados Unidos y de Europa ha sido masiva. Más que por salvar a los millones de trabajadores, que son los que mantienen el sistema bancario. Lo que se quiere salvar es el sistema en sí, que el capitalismo siga reinando, así sea con medidas llamadas socialistas o comunista y, en los últimos años, populistas.
Así, mientras unas pocas familias tan sólo buscan una reparación moral que les permita enterrar a sus familiares con dignidad, otros hacen lo imposible por salvar un sistema que ha sido indigno desde un principio y otros, todavía más indignos, exigen una indemnización que les permita seguir con su estilo de vida.
En fin, algunos mueren por ser coherente con lo que piensan y otros quieren seguir viviendo en su propia incoherencia.